La historia de la imprenta granadina está llena de sorpresas, no me refiero a nuevos descubrimientos bibliográficos (algo muy difícil después de los magníficos estudios realizados por la profesora María José López-Huertas Pérez y el de los profesores Alfredo Vílchez Díaz, José Antonio Cordón García y Emilio Delgado López-Cózar), sino a las vicisitudes vividas por las personas que estuvieron al frente de las imprentas donde fueron impresos aquellos libros, especialmente en lo relativo a la desaparición de sus nombres de los pies de imprenta.
Es cierto que través de los impresos que encontramos en archivos y bibliotecas es fácil conocer aspectos técnicos de sus trabajos, como las tipografías que manejaban, las viñetas o ilustraciones que usaban, su maestría en el dominio del material tipográfico cuando los vemos bien reflejado en interesantes composiciones, hasta incluso sus habilidades organizativas al comprobar el numero de impresos que eran capaces de sacar de sus prensas en un periodo concreto de tiempo o comerciales, al comprobar su predominio sobre otros impresores activos en su misma época.
Pero ¿y de su vida personal?, en este aspecto la búsqueda se vuelve incierta, como mucho encontramos sus partidas de nacimiento, sus nombres en los libros del registro civil de matrimonios y si hay suerte, su inscripción en los libros parroquiales de entierros y poco más. Por eso, dar con un documento que aclare acontecimientos vividos o padecidas, por uno de estos impresores, y que ayude a entender su desaparición temporal del panorama impresor granadino, es importantísimo.Durante mi investigación, este tipo de revelaciones solo se me han presentado en dos ocasiones. La primera cuando intentaba aclarar la desaparición de Antonio René de Lazcano, un impresor del XVII, y en el caso que Juan María Puchol Armillas, años más tarde. Si en el caso de René fue la participación en un negocio fraudulento el que precipitó su huida de la ciudad, en el de Puchol fue su posicionamiento político durante el reinado de Fernando VII lo que le llevó lejos de su ciudad natal una larga temporada.
En este artículo aparecido en el número 42 de la Revista Alhóndiga narro los acontecimientos que hicieron desaparecer de los pies de imprenta en nombre de Juan María Puchol y que hasta el momento se desconocía. Espero que les guste.