lunes, 9 de febrero de 2026

La primera imprenta clandestina de Granada

 Cuando pensamos en la imprenta del Siglo de Oro imaginamos talleres imprimiendo libros religiosos o tratados eruditos. Sin embargo, en la Granada del siglo XVII también existió una imprenta secreta, escondida en una ermita a las afueras de la ciudad, dedicada no a imprimir libros… sino a falsificar papel oficial.

La historia salió a la luz gracias a un documento de 1645 que se conserva en la Biblioteca Nacional de España y en el que menciona a Antonio René de Lazcano, uno de los impresores más importantes de la Granada de su tiempo. René no era un impresor cualquiera: pues pertenecía a una familia ligada a la imprenta desde mediados del siglo XVI. Por eso resulta tan sorprendente descubrirlo implicado en un delito grave contra la Corona, aunque la tentación de obtener dinero facil fuera dificil de resistir. En una época marcada por la vigilancia constante del poder real y el control estricto de la producción impresa, el caso de René revela hasta qué punto incluso quién ocupaba una posición respetable dentro de la sociedad podía verse arrastrado a prácticas ilícitas, movido por la ambición o la necesidad. 

El papel sellado era un papel timbrado obligatorio para contratos y documentos legales, creado por Felipe IV para recaudar impuestos. Solo podía imprimirse en Madrid, bajo estricto control real. Falsificarlo suponía un fraude directo al Estado.

El negocio ilegal se articuló entre el propietario de un estanco de papel sellado, el monje encargado de una pequeña ermita y el superior del convento al que esta pertenecía. Para llevarlo a cabo necesitaban una prensa, un impresor y un grabador. Antonio René aportó la prensa y los conocimientos tipográficos, mientras que los grabados fueron realizados por Juan Mayor, nada menos que el marido de Ana, la hija mayor de Francisco Heylan, grabador e impresor de libros de origen flamenco, establecido en Granada desde 1611.


La imprenta clandestina se instaló en la ermita de San Antón, un lugar aislado y poco frecuentado.

El fraude se descubrió casi por casualidad, cuando unos alguaciles entraron en la ermita por otro asunto y encontraron la prensa, los moldes y miles de hojas falsas. Lo más irónico del caso es que, al principio, las autoridades llamaron al propio Antonio René como experto para que evaluara la imprenta. Tras declarar, comprendió el peligro que corría y huyó de Granada.

Nunca llegamos a conocer la sentencia final, pero sabemos que no fue ejecutado. Aun así, este episodio marcó el final de su etapa como impresor en Granada y explica su repentina desaparición de la ciudad y su presencia en Málaga.

Este caso nos recuerda que la historia de la imprenta no solo está hecha de libros y cultura, sino también de riesgos, fraudes y decisiones desesperadas. Y que incluso los oficios más respetables tuvieron, en ocasiones, un lado oscuro.

En el artículo aparecido en el n.º 36 de la revista Alhóndiga pueden leer la historia completa. Espero que les guste.



lunes, 2 de febrero de 2026

ENTORNO A LOS AFORISMOS IMPRESOS DE DIONISIA GARCÍA

 Excepcionalmente, algunas veces ocurre que una actividad de la que formas parte logra emocionarte en lo más profundo del alma. Voy a comenzar por el final para que puedan entenderlo.

Conocí a Dionisia García en 2003, en una época en la que la poesía era parte fundamental de mi creatividad, y su obra me mostraba un camino a seguir. Gracias a las conversaciones con ella, comprendí que, si quería avanzar en mi poesía, debía aprender y leer… leer mucho.

No fue traumático, pero sumergirme en la obra de los poetas que admiraba supuso un punto de inflexión en mi escritura que me llevó a, tras publicar el poemario Las hojas caídas, dejar de escribir poesía, aunque no de leerla.

Comenzó entonces la búsqueda de un medio para canalizar mis emociones, y el asa a la que me aferré fue, casi por casualidad, el grabado calcográfico. Esta antigua técnica me ayudó a transitar mi particular “travesía del desierto” y a acercarme al mundo de la obra gráfica.

Un curso de verano de Tipografía Experimental, impartido por el artista alemán Emilio Sdun y organizado por el Centro Andaluz de Arte Seriado, coordinado por mi hermano Manuel Vela, me acercó de manera natural a la imprenta tipográfica y a sus posibilidades plásticas y gráficas.

Por ello, la actividad desarrollada a finales de enero de 2026 en la Escuela Superior de Diseño de la Región de Murcia (Edi) no deja de ser un paso más en una historia que comenzó con la poesía.

Cuando Victoriano López Marín (coordinador del taller y jefe del Departamento de Diseño Gráfico de la Edi, a quien conocía de un taller en el Museo Emilio Sdun de Cuevas del Almazora) me propuso impartir un taller de imprenta tipográfica dentro de las jornadas de diseño Mirar. Derivas_26, le propuse de inmediato centrarlo en torno a los aforismos de Dionisia García, autora de varios libros de estas frases breves que expresan una idea profunda de manera clara y poética.

Así surgió el taller “Aforismos”, una actividad de tres días en la que los participantes exploraron las posibilidades expresivas de la composición tipográfica y con la que rendimos homenaje a la poeta murciana, que a sus 96 años mantiene una actividad poética envidiable.

Durante los tres días del taller, los participantes trabajaron con tipos móviles de madera y metal, explorando la composición tipográfica y realizando estampaciones en prensas manuales y en una minerva de palanca. El taller permitió comprender la imprenta no solo como técnica, sino también como un lenguaje gráfico y cultural.

La actividad combinó una introducción al arte tipográfico con referencias históricas (desde la xilografía del siglo XIX hasta la impresión tipográfica del siglo XX) y un trabajo práctico centrado en la realización de una composición tipográfica, tomando como punto de partida uno de los aforismos de Dionisia García.


De este modo, el alumnado desarrolló una obra gráfica completa, desde la idea inicial hasta la copia impresa final, valorando el tiempo, el oficio y el cuidado que exige la impresión manual.

El principal reto del taller fue lograr que los quince participantes realizaran, cada uno, veinte copias de su respectivo espécimen tipográfico, objetivo alcanzado gracias a su implicación activa en los procesos de entintado e impresión. Una vez impresa, a cada obra se le aplicó en la minerva de plato el aforismo que había servido de inspiración, previamente compuesto con tipos de plomo bajo la supervisión de Victoriano López.


Las obras se reunieron en una carpeta titulada
“Dionisia Aforismos”, de la cual cada participante recibió un ejemplar que reunía todos los trabajos realizados durante el taller. Una de estas carpetas la entregué personalmente a Dionisia García, quien la recibió con una alegría contagiosa, provocando en mí una emoción profunda e inolvidable.

Poder mantener la amistad con Dionisia a pesar del tiempo y de nuestras divergencias creativas, debo confesarlo, es mérito suyo. Durante años fue ella quien me llamaba para felicitarme, preguntar cómo estaba y saber de mi actividad impresora. La razón de esa amistad es para mí tan inescrutable como gozosa. 



viernes, 12 de enero de 2024

UN IMPRESOR EN EL EXILIO

La historia de la imprenta granadina está llena de sorpresas, no me refiero a nuevos descubrimientos bibliográficos (algo muy difícil después de los magníficos estudios realizados por la profesora María José López-Huertas Pérez y el de los profesores Alfredo Vílchez Díaz, José Antonio Cordón García y Emilio Delgado López-Cózar), sino a las vicisitudes vividas por las personas que estuvieron al frente de las imprentas donde fueron impresos aquellos libros, especialmente en lo relativo a la desaparición de sus nombres de los pies de imprenta

Es cierto que través de los impresos que encontramos en archivos y bibliotecas es fácil conocer aspectos técnicos de sus trabajos, como las tipografías que manejaban, las viñetas o ilustraciones que usaban, su maestría en el dominio del material tipográfico cuando los vemos bien reflejado en interesantes composiciones, hasta incluso sus habilidades organizativas al comprobar el numero de impresos que eran capaces de sacar de sus prensas en un periodo concreto de tiempo o comerciales, al comprobar su predominio sobre otros impresores activos en su misma época.

Pero ¿y de su vida personal?, en este aspecto la búsqueda se vuelve incierta, como mucho encontramos sus partidas de nacimiento, sus nombres en los libros del registro civil de matrimonios y si hay suerte, su inscripción en los libros parroquiales de entierros y poco más. Por eso, dar con un documento que aclare acontecimientos vividos o padecidas, por uno de estos impresores, y que ayude a entender su desaparición temporal del panorama impresor granadino, es importantísimo.

Durante mi investigación, este tipo de revelaciones solo se me han presentado en dos ocasiones. La primera cuando intentaba aclarar la desaparición de Antonio René de Lazcano, un impresor del XVII, y en el caso que Juan María Puchol Armillas, años más tarde. Si en el caso de René fue la participación en un negocio fraudulento el que precipitó su huida de la ciudad, en el de Puchol fue su posicionamiento político durante el reinado de Fernando VII lo que le llevó lejos de su ciudad natal una larga temporada.

En este artículo aparecido en el número 42 de la Revista Alhóndiga narro los acontecimientos que hicieron desaparecer de los pies de imprenta en nombre de Juan María Puchol y que hasta el momento se desconocía. Espero que les guste.




viernes, 17 de noviembre de 2023

UNA IMPRESIÓN CON 176 AÑOS DE HISTORIA

   La investigación en la que estoy inmerso sobre los impresores, y alguna que otra impresora, que trabajaron en Granada los siglos pasados resulta apasionante cuando se descubre un dato desconocido, pero rara vez alcanza el grado de emoción como el que ahora voy a narrar.

    Andaba buscando un documento que me aclare la razón del porqué los hijos de Francisco Ventura Sabatel siguieron utilizando solo los apellidos paternos en sus pies de imprenta e incluso en documentos oficiales, de modo que nada mejor que sumergirme entre los Padrones y los Registros Civiles de Nacimientos o Matrimonios que conserva el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Granada para dar con algo que me lo aclarara. Pero por más que buscaba de los Sabatel nada, ni una misera pista. Lo inesperado, sin embargo, me estaba esperando en uno de aquellos legajos.

    En la portada del Registro Civil de Matrimonios de 1847, el impresor Francisco de Paula Ruiz decidió incluir una ilustración, alegórica al tema, con la que decorarla. Una imagen que al verla me resultó familiar, creía haberla visto antes en un cliché de los que tengo en mi colección. El problema era que no recordaba donde lo tendría y claro, sin tener certeza de que el cliché contuviera la misma imagen que había visto impresa, que no era la primera vez que la memoria me gasta una mala pasada.

    Como pueden imaginar al final dí con él y al comprobar que era el mismo sentí un escalofrío que me puso lo pelos de punta, tenía entre mis manos el mismo cliché usado por mi tocayo para imprimir la portada de aquel libro.

   No recuerdo como terminó este cliché entre mis manos, aunque creo que lo hizo a través de  los miles de clichés que habría heredado José María Ventura Hita, el último descendiente de los Ventura Sabatel que tuvo imprenta en Granada hasta finales de los años 70 del siglo pasado y que tras su cierre terminaron desperdigados. La razón de que acabara en manos de los Ventura habría que buscarla en una relación familiar, ya que la mujer de Francisco de Paula Ruiz era hermana de la de Francisco Ventura Sabatel, por lo que no sería desacabellado suponer que tras cerrar la imprenta la viuda de Ruiz le vendiera el material tipografico a su cuñado lo que le aporta a este cliché una más que interesante vida.

   Si ya era suerte tener esta pieza entre mis manos, la de estar rodeado de prensas tipográficas, ya históricas, que conserva la Diputación de Granada en la Imprenta Provincial, es que con estas máquinas podría intentar volver a imprimir aquel cliché.

   Que emoción al volver a colocarlo en una rama y saber que 176 años antes otro impresor realizó los mismos gestos que yo estaba haciendo ahora, elegir los blancos, apretar la cuña, aunque en mi caso al levantar la rama lo hacía con el cuidado al saber que aquella era una pieza de museo. Entintar la minerva Barcino, colocar la rama y descubrir que tantos años después unos rodillos volvían a manchar de tinta aquel cliché para que la depositara en una hoja de papel blanco.


    La magia de la imprenta es que después de casi doscientos años, del tímpano de aquella minerva saque una impresión similar a la que Francisco de Paula Ruiz realizó en 1847.


martes, 15 de junio de 2021

La reinvención de una imprenta con 58 años de historia


     Que un taller de imprenta pueda desdoblarse no es achacable a un problema de trastorno de identidad, más bien responde a diversos proyectos llevados adelante por distintas personas. A estas alturas, los seguidores de este blog saben que la Imprenta Artesanal es en esencia Gráficas Marvel, lo que quizás no todos conozcan es el tercer proyecto que hunde sus raíces en el mismo solar, Gazpacho de Letras, una idea que mi sobrina Tara Vega puso en marcha para dar respuesta a los nuevos retos de la imprenta del siglo XXI.

En este reportaje del programa Andalucía Directo, https://bit.ly/35nEvBy tanto mi hermano Emilio, como Tara ponen en valor la capacidad de supervivencia y adaptación de una imprenta tipográfica en el mundo digital.

Gazpacho de letras es algo muy distinto a la imprenta que fundo el abuelo de tara, ella fabrica su propio papel sostenible y hace uso de la tipográfica o la impresión digital para ofrecer productos acordes con los gustos y necesidades actuales.

Además https://gazpachodeletras.com/ tiene presencia en internet, redes sociales y cuenta con una tienda online.


sábado, 26 de octubre de 2019

La HISTORIA de Gráficas Marvel

   Para los amantes de todo lo relacionado con la historia de las Artes Gráficas, el descubrimiento de un documento con datos o información que ayuden a escribirla, es algo apasionante y muy difícil de describir. Habitualmente este tipo de hallazgos se realizan en archivos o bibliotecas que son las que, en mayor o menor medida, atesoran documentos de épocas pasadas.

    Pero no siempre es así, en muchas ocasiones esos documentos se encuentran olvidados en polvorientos desvanes o traspapelados entre documentación insustancial, para el caso que me acerca a este blog tras unos pocos años de inactividad, los documentos se encontraban dentro de un viejo archivador en el desván de la vivienda donde se ubica Gráficas Marvel, un espacio demasiado próximo al tejado y por lo tanto peligrosamente cercano a posible humedades derivadas de una gotera. Como luego verán en algunos de los documentos, literalmente han desaparecido partes del mismo al descomponerse el papel ante la acción de los hongos que, desgraciadamente, se dieron un festín en su día. Por lo que antes de nada, había que adecentarlo todo y disponerlo para su consulta.

   Otro de los problemas con el que me encontré fue el tipo de papel que, a mediados del siglo XX, se utilizaba en la correspondencia comercial, el terrible papel litos de 14 kg. tan delicado como quebradizo y que ha favorecido que los pigmentos de los textos escritos en las máquinas de escribir antiguas se haya traspasado de unas hojas a otras, dificultando la legibilidad en ambos documentos.

   No es que este material sea excepcional en si mismo, pues en los catálogos conservados de las antiguas Fundiciones Tipográficas uno puede consultar desde el material de fundición que distribuían, los tipos de letras que comercializaban, las minervas y prensas de las fabricas de maquinaria de artes gráficas que representaban, a los precios de todo lo que vendían. Lo significativo de esta documentación es que podemos saber, con precisión, la maquinaria y el material tipográfico necesario para poner en marcha una pequeña imprenta en los años 60 del pasado siglo XX, eso si que es relevante, más aun cuando este tipo de documentación, con el paso de los años, termina desapareciendo. 


   A finales del mes de octubre de 2019 participamos en un Congreso en Alcalá la Real en en el que presentamos una ponencia bajo el título: GRÁFICAS MARVEL, EL NACIMIENTO DE UNA IMPRENTA EN ALCALÁ LA REAL, y en la que narrábamos las vicisitudes que Emilio Martínez Sánchez, protagonista de la historia, vivió cuando decidió ampliar el pequeño taller de serigrafía artística que había instalado en su domicilio como una fuente de ingresos extras, incorporando una minerva de palanca y unos tipos de plomo, para poder ofrecer a sus clientes un servicio complementario al que les venía prestando. 

   En nuestro trabajo mostramos el coste del material y maquinaria necesarios para la creación de una imprenta de remendería en los años 60 del pasado siglo XX, basándonos en la documentación conservada actualmente en Gráficas Marvel que comprende, entre otros documentos, los distintos presupuestos solicitados en su día a las mejores empresas distribuidoras que por aquellos años surtían a las imprentas españolas de todo lo necesario para su funcionamiento. Los documentos se encontraban en viejas carpetas almacenadas en el desván de la casa en la que se instaló el taller y que, a pesar de los avatares de una edificación con 113 años de vida, habían logrado sobrevivir a obras, reformas y humedades.

   Gracias a dichos papeles fue posible reconstruir el proceso de creación de un pequeño taller de imprenta en la ciudad de Alcalá la Real en 1963. 

   La documentación que nos sirvió de apoyo puede ser visionada en el siguiente vídeo.





miércoles, 2 de noviembre de 2016

Una editorial con mucho plomo



   Si ya es una suerte que la Oficina Tipográfica Marvel sea considerada como un taller medianamente digno de llamarse imprenta, el hecho de que nos tengan por una editorial artesanal yo creo que es lo máximo a lo que desde su comienzo pudimos aspirar. 

   De modo que cuando recibimos la invitación del Museo Etnográfico de Castilla y León para participar en el I Encuentro de Editoriales Artesanales, sentimos una especie de vértigo del que tardamos varios días en recuperarnos. El hecho de sentir el libro impreso como una de nuestras señas de identidad, no impide que pensemos que el nombre de editorial artesanal nos viene un poco grande. 

   Ahora bien, lo cierto es que como dicen desde el propio Museo: Resulta curioso que en el mismo momento en que los grandes grupos editoriales están redactando la necrológica definitiva para el libro impreso, otros grupos -de personas, no de empresas- se lanzan a la aventura de editar en diferentes formatos, en diferentes soportes o para diferentes públicos desde una perspectiva artesanal.

   En nuestro caso, desde los primeros impresos realizados en el año 2009, siempre tuvimos la vocación de que los mismos fueran considerados una obra seriada, en parte por la reducida tirada y también por la influencia con la edición de obra gráfica, con la que compartíamos muchos de sus aspectos formales. Porque a decir verdad lo de libro es una palabra que, a quienes nos hemos dedicado muchos años a imprimirlos en talleres comerciales, adquiere un significado muy alejado de lo que en el taller de imprenta artesanal ahora estábamos haciendo, porque como puede leerse en el Diccionario de la Lengua Española: Libro es un conjunto de muchas hojas y si de algo carecen nuestras ediciones es precisamente de muchas hojas.

   Personalmente me gusta pensar que un libro es algo tan simple como: Una obra impresa en una serie de hojas de papel unidas por un lado y protegidas con una cubierta, más que nada porque en este caso nuestras ediciones se ajustan al pie de la letra a la definición anterior, en cuyo caso verdaderamente podemos considerarnos editores de libros.


   Para esta ocasión hemos impreso un cartel con un texto de Martin Luther King que deja claro que la determinación de una persona está por encima de cualquier obstáculo, algo parecido a la actitud de la que los nuevos editores artesanales hacemos gala ante la realidad de este mundo digital.

   El I Encuentro de Editoriales Artesanales se va a llevar a cabo el 18 y 19 de noviembre de 2016 en el Salón de Actos y la Biblioteca del Museo, un lugar, por cierto, que alberga una pequeña sala de impresión de lo más original en la que han realizado alguna que otra actividad impresora, esperamos no defraudar a los organizadores y sobre todo que el público asistente pueda disfrutar con unos libros que nunca antes habían visto, tocado y olido, porque tengo que decirles que nuestros libros huelen a imprenta.

viernes, 15 de julio de 2016

La Imprenta es la lengua de la imaginación






   Ahora que andamos de celebraciones del 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, me ha parecido adecuado parafrasear lo que de su mano le dijo Don Quijote al Caballero del Verde Gabán, que "la pluma es la lengua del alma". Porque creo que tanto la "pluma" como la "imprenta" han sido los instrumentos de los que los creadores se ha valido para plasmar en papel lo que de otro modo quedaría en algo etéreo.

 "III Encuentro de Impresores Tipográficos" - Homenaje tipográfico al Futurismo

    La imprenta, evidentemente, con un recorrido mucho más corto que la escritura pero con una función esencial en la difusión y universalización de la CULTURA, no habría llegado a donde ha llegado sin el influjo de las modas y los cambios sociales acontecidos a lo largo de su historia, y uno de esos emocionantes momentos fue, sin duda, la irrupción en el mundo del libro del FUTURISMO, del que Macel Duchamp llegó a decir que una de sus aportaciones fundamentales fue esa suerte de "impresionismo mecánico" en los libros impresos.

   Lo que entonces era futurista hoy se nos antoja ingenuo, con el uso los tipos "en movimiento" o las letras humanizadas tan del gusto de El Lissitzky. Pero es lo que tiene el paso del tiempo, que lo novísimo se convierte en antiguo al día siguiente. Sin embargo, al contemplar alguno de los trabajos de Deperó, Marinetti, Mallarmé o Balla, uno puede imaginar el impacto que sus libros debieron de causar entre sus coetáneos, aquellos alardes tipográficos eran sin duda de la más autentica modernidad y un horizonte en el que fijar sus ojos las vanguardias poéticas del pasado siglo. 

   Filippo Tommaso Marinetti fue el que dijo que "había emprendido una revolución tipográfica dirigida contra la brutal y repulsiva concepción tradicionalista y dannunziana del libro" "dirigida contra la llamada armonía tipográfica de la página, que resulta contraria al flujo y al reflujo, a los brincos y a los estallidos del estilo que fluye por sus páginas. Por tanto, en una misma página, usaremos tintas de tres o cuatro colores diferentes, e incluso 20 tipos de letras distintos, si es necesario. Como las cursivas para la sensación de velocidad y la negrita redonda para las onomatopeyas violentas..." De modo que la tipografía se librara de la función de esclava de la escritura y pasaba a ser parte esencial de la obra literaria, al mismo nivel que el texto.

   Marinetti lo que buscaba, en el fondo, era el renacimiento de la imprenta, aunque para ello fuera necesario destruir lo hecho antes. En su Manifiesto del futurismo llegó a decir. "¡Que vengan, pues, los alegres incendiarios de dedos carbonizados! ¡Aquí están! ¡Aquí están...! Vamos, ¡prended fuego a los estantes de las bibliotecas...! ¡Desviad el curso de los canales para inundar los museos...!", eso si que era radicalidad. Aquel movimiento prendió en medio de grandes avances tecnológicos, un momento en el que los periódicos en su apogeo, el fonógrafo, la radio o el cinematógrafo amenazaban aquella sociedad, siendo la respuesta del momento, cómo era de esperar, de total rechazo.

   Lo que ellos llevaron a cabo fue una autentica "revolución tipográfica" regenerando la página impresa mediante la utilización del tipo de plomo y los cuerpos con un uso expresivo. El libro "Zang Tumb Tuuum. Andrianopoli octtobre 1912. Parole in libertá" de Marinetti, sigue siendo un referente del futurismo, aunque como él mismo dejo escrito el verdadero artífice de las innovaciones tipográficas de aquellas hojas impresas, fue el tipógrafo Cesare Cavanna de Milán.

   No quisiera dejar de lado una de las cuestiones clave para que el futurismo fuera tan injustamente menospreciado, los vínculos entre futurismo y política, especialmente la relación, un tanto ambigua, de Marinetti con el fascismo de Mussolini. 

    "Palabra en libertad" fue la aportación definitiva del futurismo a libro impreso, siendo el virtuosismo tipográfico desarrollado por aquellos maestros impresores el impulso para movimientos rupturistas posteriores como el dadaísmo o el constructivismo.

    Y esta reflexión viene a cuento del trabajo desarrollado, este año, por los participantes en el III Encuentro de Impresores Tipográficos celebrado en Valencia el pasado día 30 de junio de 2016. Pues con el tema del futurismo han realizado diversas y originales reinterpretaciones de lo que fue moderno y rupturista en los años 20.



    Tomar entre mis manos uno a uno los impresos, despojándolos de su original y bella envoltura, introducir los dedos entre las cartulinas para acariciar con la yema de los dedos el relieve, las texturas y posar los ojos sobre las diversas interpretaciones "futuristas", argumentadas ocurrencias que se ofrecen ante mis ojos y que son una evocación, un magnifico homenaje a los tipógrafos que, hace ya 100 años, rompieron con la norma establecida para hacer algo nuevo.

   Estos especímenes fueron realizados por: Mecana Sans, Tipos en su tinta, Familia Plómez, José Ramón Penela, Oficio, Bunkertype, Sefa Villalbi y La Seiscuatro.


jueves, 24 de diciembre de 2015

Juventud y atrevimiento tipográfico

      Para quienes, como yo, hace años que superamos el medio siglo de vida, la energía y vitalidad de la juventud nos parece algo lejano, casi olvidado. Sin embargo, entre los recuerdos que me quedan de aquellos años mantengo el de la valentía y arrojo con el que me atrevía a hacer cosas que, visto ahora, siempre comportaban algo de riesgo, pero que hoy forman parte de mi experiencia de una manera enriquecedora y que sin duda tienen algo de responsabilidad en el modelado de mi yo presente.

     Gráficas Marvel ya ha vivido esta experiencia en varias ocasiones a lo largo de su dilata historia. Primero fue mi padre cuando, sin ningún conocimiento técnico del oficio de tipógrafo e impresor, decidió abrir un taller de imprenta. La segunda, cuando hará poco más de diez años, se le ocurrió, al que esto escribe, la idea de recuperar y poner en valor la vieja prensa"boston" y los arrinconados chibaletes, para volver a imprimir tipográficamente sobre papel en la Imprenta Artesanal Marvel. Y de nuevo vuelve a vivir la misma emoción a en los últimos días del año 2015, ahora de la mano y la decisión de la tercera generación de impresores de la familia, Tara Vega.  

     Aunque debo advertir que el proyecto con el que ella inicia su aventura tipográfica es, sin parangón.... ¡una locura!.


       

          Expresión Tipográfica, que así se llama este proyecto, ha surgido a raíz de una convocatoria de micro relatos, poesía e ilustraciones ideado por Tara Vega y para el que no ha podido tener una mejor ocurrencia que pensar que los mismos vean la luz, en forma de un libro impreso, en el taller familiar. Porque, no solo quiere componer e imprimir el libro en tipografía, algo ya merecedor de una impecable camisa de fuerza, sino que quiere que los propios autores de los textos participen en su composición e impresión. Junten a una docena de cajistas inexpertos con un numero similar de cajas repletas de tipos de plomo y aquello puede terminar con letras por todas partes menos en la galera.

       Eso si, cueste lo que cueste, el resultado final estará libre de erratas y la impresión será merecedora de los antiguos maestros impresores que durante cientos años acometieron similares empresas.  

       Para financiarlo acaba de presentar el proyecto en Verkami y ya lo tiene abierto para recibir la colaboración de quienes apuesten por que el mismo sea una realidad dentro de poco, y la Oficina Tipográfica Marvel se llene de jóvenes aprendices de cajistas, e impresores y ese penetrante y singular olor de la tinta recién depositada sobre las hojas de papel, que solo los antiguos libros tipográficos tenían, salga por sus puertas e inunde el pueblo de Alcalá la Real.




     Es hora de ceder el testigo tipográfico a esta tercer generación de impresores Marvel y dejar que sus proyectos devuelvan la vida al viejo taller familiar.

        Una verdadera y maravillosa locura que solo a una joven como Tara Vega se le podía ocurrir, ella tiene el valor más importante que se requiere para llevar a cabo esta idea: juventud y atrevimiento.  

      Que el viento le sea favorable, para llevar esta aventura tipográfica a buen puerto.


Si estas interesado en este proyecto, aquí puedes conocerlo más a fondo:
http://www.verkami.com/projects/13089-expresion-tipografica-un-libro-colaborativo

miércoles, 26 de agosto de 2015

La Neotipografía

     La consideración que poco a poco va teniendo el público de que las piezas que hoy salen de las nuevas imprentas tipográficas son un producto artístico, se debe en parte a la labor pedagógica que en los últimos años venimos realizamos al mostrar en Internet unos productos diferentes, bien ejecutados, con un discurso gráfico muy personal y diferenciado tanto del grabado como de la xilografía y la serigrafía. Me aterra pensar que todo se deba a un hartazgo de la monotonía digital o que sea consecuencia del movimiento que demanda la vuelta a la artesanía de los oficios manuales, pues entonces estaríamos perdidos, la imprenta tipográfica sería solo una moda. Seguramente habrá algo de todo y mucho de nada.


Obra de Francisco de Paula Martínez Vela de la Imprenta Artesanal Marvel
    
    De ahí que esta corriente neotipográfica sea en mi opinión tan importante, no solo porque está consiguiendo mantener viva la imprenta, sino porque esta aportando a las artes gráficas unos criterios artísticos en cuanto al uso y combinación de tipos de madera y metal, el uso del color y unas composiciones atrevidas fuera de toda regla convencional y especialmente digital. En mi opinión, el gran renovador en nuestro país ha sido, sin duda, Emilio Sdun, o al menos dejó su impronta en todos los que le conocimos y trabajamos con él, aunque en los trabajos que salen de los nuevos talleres ya se vislumbran asimismo las influencias de grandes tipógrafos españoles como Mauricio Ámster, Ricard Giralt Miracle, los poetas experimentales Joan Brossa y Felipe Boso o de artistas algo más desconocidos como el catalán Lluís Jou (ver atículo en unostiposduros), siendo también palpable la influencia en muchos de nuestro trabajos de los grandes tipógrafos europeos, o más actuales como el inglés Alan Kitching o el americano Amos Kennedy.


Algunas de las obras realizadas por Jesús Morentín de Bunkertype. Foto Jesús Morentín.

    
     Haber tenido la suerte de formar parte, desde el principio, del grupo de personas que se embarcaron en el intento de hacer renacer la tipografía como lenguaje gráfico y artístico, a la vez de haber sido de los últimos que aprendieron en una escuela el arte tipográfico en su vertiente comercial, me permite ver el asunto con una perspectiva diferente y reconocer que el éxito de la nueva tipografía es el triunfo de la radical alteración en el proceso de elaboración, lo que da un resultado formal al impreso nuevo y diferenciado de lo que podemos ver en el mercado gráfico.
    
     Pero para que la cosa no quedara en algo pasajero era necesario que los que estábamos trabajando, de manera casi monástica, saliéramos de ese anonimato, primero haciendo visible nuestro trabajo y luego generando la necesidad de consumo tipográfico por parte de los potenciales consumidores de este tipo de obra gráfica. De modo que cuando en 2011, y convocados por el impresor y bibliófilo cántabro Alastair Carmichael, se reunían en Santillana del Mar los impresores tipográficos Emilio SdunPaco CumpiánPepe AndradeJosé Manuel Martín Almeida y Francisco de Paula Martínez Vela, poco podíamos imaginar que aquello fuera el comienzo de nada, más bien parecía el encuentro de cuatro locos románticos que sentían pasión por un oficio antiguo y trasnochado. De aquel encuentro ya deje un artículo en este mismo blog (mayo 2011) en el que narraba las peripecias del mismo. 

Algunas imágenes de aquel encuentro en 2011.


   
    He de reconocer que el primer encuentro hubiera pasado casi desapercibido de no haber sido por la reseña aparecida en la web unostiposduros, fundamental para que los pocos impresores e impresoras que estaban comenzando o los diseñadores gráficos que habían puesto sus ojos en este oficio de cara a iniciar una nueva actividad, se dieran cuenta de que su elección no era algo aislado, que ya había otras personas imprimiendo artesanalmente en España, lo que, además de visualizarnos, nos facilitó los primeros contactos.

    La proliferación de talleres tipográficos artesanales, en apenas tres años, hizo que pasáramos de ser "cuatro gatos" a superar la docena de imprentas en funcionamiento por toda la geografía nacional. Aunque, todo hay que decirlo, gran parte del merito de esta multiplicación fue la idea de un grupo de jóvenes madrileños de hacer un crowdfunding para financiar la compra de una antigua imprenta, y que terminaron llamándose La Familia Plómez. Aquello fue una autentica revolución tanto en los medios de comunicación como entre los nuevos diseñadores gráficos que vieron en la imprenta tipográfica, lo que los impresores dejaron de ver hacía ya muchos años, y que animó a otros grupos o personas individualmente a iniciar su andadura tipográfica, rescatando, de paso, a algunos jóvenes impresores comerciales que todavía conservaban en sus talleres prensa y tipos de plomo, como es el caso de Miguel Morales de la imprenta cordobesa La GutenbergY claro, como lo primero que hace todo buen impresor tipográfico es abrir una web, blog, o página en facebook para comenzar a mostrar sus impresos, esto hizo más fácil el que pudiéramos conocernoshaciendo que los contactos fueron cada vez más fluidos e interesantes y que de aquellas conversaciones surgiera la idea de vernos personalmente y poder ver y tocar lo que andábamos imprimiendo. 

    Así que cuando Lola Espinosa, una de las primeras impresoras tipográficas que abrió taller en España y al que bautizó con el acertado nombre de Oficio, tuvo la feliz idea de organizar, en 2014, un nuevo encuentro de impresores tipográficos en Valencia, me faltó tiempo para decir que contaran conmigo. Aquel fue un encuentro entrañable y muy emocionante, al menos para mi, porque pienso que lo de conocerse a través de la red es extraño, casi siempre me hago una idea que difícilmente luego encaja con la persona real. Unos minutos hablando me muestran más de la otra persona que lo visto en cientos de entradas y envidiables fotos. Allí me reencontré con antiguos amigos como Alastair Carmichael y pude por fin conocer a nuevos como Lola Espinosa, Eva Mengual,  Xelo Garrigós y Jordi Sempere, Lars Amundsen y Matthias Beck, Marta Pina, Lola Jiménez y Antonio Expósito, Elies Plana y Gabriela Comba y a Juanjo López. 

    Los talleres participantes aquel 19 de junio fueron: Imprenta Carmichael-Alonso (Lloreda de Cayón. Santander), Oficio (Burjasot. Valencia),La Seiscuatro (Valencia), Mecana Sans (Alicante), Tipos en su tinta (Santa Cruz de Tenerife), Industrias Lentas (Valencia), Animatipia (Collado Villalba, Madrid) Granja Gráfica (Barcelona) La Familia Plómez (Madrid) y la Imprenta Artesanal Marvel (Alcalá la Real. Jaén). El encuentro tuvo lugar en el Centro Cultural de Bujarsot, una localidad cercana valencia y en la que Oficio tiene su taller. Uno a uno fuimos hablando de nuestro taller, mostrando imágenes y trabajos realizados y sobre todo compartiendo emociones e historias de los más interesantes descubriendo, de paso, lo mucho en común que personas tan distintas y de tan diferentes lugares teníamos en torno a la imprenta tipográfica. 
  
   También pudimos visitar el Museo de La Imprenta del Puig, así como los talleres de Lola Espinosa y de su maestro Alfredo Lazo en la cercana localidad de Godella. Un día que supo a poco y dejó una agradable sensación en todos y cada uno de nosotros.


Algunas fotos del encuentro de Valencia.
  
   Y como somos reincidentes en esto de la tipografía y la imprenta, los talleres madrileños pensaron que no hay dos sin tres, por lo que agarrándose bien fuerte a los componedores y tipos se pusieron a organizar el III Encuentro. Lola y Antonio de Animatipia y Juanjo, Eva, Roberto, Vero, José Ramón, Nicolás y Raquel de los Plómez comenzaron a pensar como hacerlo este año, preparando, no sin ciertas dificultades, un programa de actividades mucho más extenso e intenso, nada más y nada menos que cuatro días de tinta y plomo, reservando el primero y último día al papel impreso en forma de incunables, catálogos y otras joyas bibliográficas. Este año pude por fin conocer personalmente a Jesús Morentín, Yago Bolivar, Vero Gorri y a Paco Mora, así como reencontrarme con Lola Jiménez y Antonio Expósito, José Ramón Penela, Juanjo López, Roberto Gamonal, Eva de la Rocha, Eva Mengual, Lars Amundsen y Matthias Beck, Lola Espinosa y Xelo Garrigós. 

    Los talleres participantes del 10 al 13 de julio fueron: Animatipia (Collado Villalba, Madrid), La Familia Plómez (Madrid)La Seiscuatro (Valencia), Tipos en su tinta (Santa Cruz de Tenerife)Oficio (Burjasot. Valencia) Mecana Sans (Alicante), Bunkertype (Barcelona), PMPGRAFIX (Albacete), Imprenta Artesanal Marvel (Alcalá la Real. Jaén) y Christian Granados de la LCC-UAL de Londres.

    José Ramón Penela fue el encargado de darnos la bienvenida en nombre de los organizadores y pasó a presentarnos al bibliófilo y pendolista Javier García del Olmo que nos mostró algunas piezas de su colección personal, que son muchas y extraordinarias. Nos dejó tocar y remirar una página de Las Crónicas de Núremberg, un incunable impreso por Anton Koberger en 1493 (una experiencia inenarrable), también nos enseñó una impresionante obra de Leon Curmer de 1890 y entre otras curiosidades tipográficas, un raro ejemplar del libro La Typographie de Marcel Valotaire de 1930 y diversos y muy interesantes catálogos de tipos de fundiciones francesas, portuguesas y españolas. Al finalizar, Christian Granados , uno de los participantes, nos mostró algunos catálogos de tipos ingleses de su colección, con tipos raros, interesantes y desconocidos por mi.





    
   Para el fin de semana, la propuesta consistía en la realización de un libro impreso en el que cada taller se encargaría de imprimir una página del mismo y del que se haría una tirada de 18 ejemplares. Y a pesar de contar con dos días para hacerlo, la actividad tuvo que dividirse entre el taller de los Plómez en Madrid y el Centro Cultural Peñalba de Collado Villalba, donde nos esperaba una más que agradable sorpresa.

Paco Vela realizando un tiro en la prensa tipo Stanhope de Animatipia. 


    
     Que como pueden ver en la fotografía era una prensa tipo Stanhope, fabricada por Amos dell`Orto en Monza en 1857, y que habían adquirido y traído desde Italia Animatipia hacía unos años y que habían cedido al Centro Cultural para su exposición. Como podrán imaginar, tener a nuestra disposición una pieza de museo para realizar nuestras impresiones fue memorable. La actividad desarrollada durante los dos días fue intensa y llena de emociones. Lo cierto es al ver a otro impresores ejecutar su trabajo uno aprende y mucho.


Vero Gorri manipulando el trabajo realizado durante el Encuentro. Foto Juanjez López.

    
    El encuentro concluyo el lunes 13 con una visita a la Biblioteca Histórica "Marqués de Valdecilla" de la Universidad Complutense de Madrid, en la que además de visitar el edificio y el magnífico taller de restauración que tienen, pudimos ver algunos libros especialmente preparados para nosotros, que como podrán imaginar tenían como nexo común la imprenta. 




   
    Así pudimos ver (que en esta ocasión el tocar estaba prohibido) un ejemplar completo de la Crónicas de Nuremberg, de Anton Koberger que, como dije antes, imprimió en 1493. Un libro impreso en Sevilla por Jacobo Cromberger en 1510, en mi opinión el más grande de los impresores alemanes afincados en España en el comienzo de este arte en la peninsula. También un curioso libro impreso en el taller veneciano de Aldo Manuzio en 1512 y que tenía escrito, de su puño y letra, que pertenecía al inmortal Francisco de Quevedo. Un pequeño libro de bolsillo titulado Russia seu Moscovia itemque Tartaria, impreso en 1630 en la oficina Elzeviriana de Leiden, por el holandes Abraham Elzevir, tercera generación de los Elzevir y responsable de la fama y calidad de los libros que a partir de entonces salieron de la Ex Officina Elzeviriana. Tambien pudimos contemplar un ejemplar de La Conjuración de Catilina y la guerra de Yugurta de Salustio, impreso por Joquín Ibarra en Madrid, en 1772, o el libro Crispus Sallustius, impreso en Birmingham en 1773 por John Baskerville y alguno más que no anoté, sobre todo por que a partir de aquí yo ya no estuve para más libros, pues tuve la inmensa fortuna de poner tener entre mis manos un ejemplar de uno de los primeros libros impresos en la Granada recién arrebatada a los andalusíes, era el Arte para ligeramente saber la lengua araviga, escrito por fray Pedro de Alcalá, e impreso por Juan Varela de Salamanca en 1505. Para un amante de la historia de la imprenta y además granadino ¿pueden imaginar algo más emocionante?.




    El Encuentro concluyó con una visita a la Imprenta Municipal delAyuntamiento de Madrid, en la que contamos con las explicaciones de José Bonifacio Bermejo, su Director. Un buen punto y final para un encuentro donde la IMPRENTA, así, con mayúsculas, fue la responsable de que la sensación que todos y cada uno de nosotros nos llevamos a nuestro taller no haya podido ser más positiva.