La historia del arte de imprimir.

Imagino la emocionante experiencia al poder escribir TYPOGRAPHICA con ambos instrumentos, algo sólo reservado al exclusivo grupo de escritores-tipógrafos, que en
la larga historia del libro han compartido pluma y componedor, listado al que me gustaría sumarme pese a que este libro se escribió y compuso en un ordenador, es lo que tiene vivir en el s. XXI.
Del primero que tengo noticias es del agrónomo e
impresor chino Wang
Zhen autor del Nong Shu, un importante tratado medieval
sobre prácticas agrícolas que fue impreso en el año 1313, Para hacer aquel libro,
escrito, compuesto e impreso por él, tuvo que tallar más de 60.000 ideogramas
independientes de madera e idear un sistema para su almacenamiento.
Tras este primer escritor-tipógrafo, para volver a encontrarnos
con escritores que además imprimieran sus propios textos, tendremos que avanzar
unos centenares de años en la historia para descubrir a personajes de la talla
de Aldo Manuzio, famoso impresor
veneciano que abre la nómina de quienes escriben e imprimen sobre su oficio y
que en 1561 sacó de sus prensas el Epitome de Orthographiae, Pierre-Simon Fournier con su Manuel
typographique impreso en 1569 o Margarita Dall’Aglio, viuda de
Giambastista Bodoni, que imprimió en 1818 el Manuale
tipografico del cavaliere Giambattista Bodoni. Todos ellos fueron realizados por hombres y mujeres
que, ante todo, fueron impresores o cajistas que escribían de lo que sabían y
lo hacían con el oficio aprendido tras años de aprendizaje y observación.
En cuanto a
los españoles, hay dos personajes que por su carácter humanista destacan por
encima del resto, pese a que hubo otros impresores que escribieron e
imprimieron en sus talleres sus libros. Se trata de Juan Caramuel y Alonso Víctor de Paredes.
A Caramuel se le tiene por el primer español que
escribió un tratado sobre el arte de imprimir, el Syntagma de arte typographica, publicado
en Lyon en 1664. Por lo que dejó
escrito sabemos que conocía el oficio de componer y de imprimir. A él pertenece
la frase: «Estamos
en deuda con los impresores cuantos escribimos libros»
De Paredes, sabemos que su Institución
y origen del Arte de la
Imprenta y reglas generales para los componedores fue escrito con la ayuda del componedor “como avia de gastar el tiempo en
escrivirlo, le fuy gastando en irlo componiendo” y que lo sacó de la prensa
en 1680. Él
dejó impreso ‘‘Asimilo yo un libro a la fábrica de un hombre /…/ a esta
fábrica, pues, debemos todos cooperar con acierto, cada uno en lo que le toca,
porque, si el componedor permite que salga a luz libro de mala doctrina, mejor
fuera no hacerle, aunque más bien adornado esté en lo demás, porque no viéramos
tan horrible monstruo; si lo que el libro contiene no es mala doctrina, pero
está mal compuesta y con erratas graves, también es monstruosidad; si en la
prensa se descuidan, parece mal y se hace aborrecible; y así encargo mucho que los
impresores obren con deseo de acertar en materia que tanto importa”
Pienso como Caramuel que los escritores debemos más
de lo que pensamos a los impresores y como Paredes creo que para que un libro
sea una realidad, escritores e impresores debemos cooperar en lo que a cada uno
corresponde para que el mismo, en su contenido y aspecto, no sea aborrecible al
lector.
TYPOGRAPHICA es un libro de “largo recorrido” en su concepción y espero que en su vida en soporte papel. Si yo no fuera como soy en cuestiones tipográficas, un tipo incapaz de ver la realidad como es y empeñado en hacerle ver al resto del mundo lo equivocados que están, este libro nunca se habría escrito. ¿Para que hablar de algo que ya no existe?. Pero es lo que ocurre cuando tus sentidos experimentan con los tipos de plomo o la tinta de imprenta. Entonces, tu mundo se trastoca y regresas a un tiempo en el que las imprentas se tocaban, se olían y sobre todo se oían. De esos espacios salieron los primeros libros y en ellos comenzaron a escribirse las primeras líneas biográficas de los protagonistas que pululan por las páginas de este libro.
Aunque sobre la historia de la imprenta se ha
escrito mucho y bien, tiene este libro aportaciones originales que modernizan
muchos de aquellos textos decimonónicos que han fijado en nuestra memoria
fechas, datos y personajes de una manera indeleble.
Desplazar hasta la lejana península de Corea el
nacimiento de los tipos móviles fundidos en metal, sin dejar de reconocer la
genialidad del invento gutenberiano, creo que es uno de los logros de TYPOGRAPHICA.
Situar en un tiempo de cambio la contradictoria personalidad de Gutenberg o las
complejas figuras de Fust o Schöffer, ayudara a engrandecer sus aportaciones a la
historia de la imprenta a la par que a humanizarlos, pues demasiados
panegíricos han desdibujado la realidad. Otro aspecto novedoso de este libro es
la traducción al español del Instrumento Notarial de Helmasperger, en el que
podremos por primera vez leer lo sucedido en el famoso juicio entre Fust y Gutenberg.
Para las nuevas generaciones de diseñadores,
maquetadores y profesionales de las Artes Gráficas, es este un libro que les
ayudará a conocer los orígenes de su oficio mostrándoles, de paso, que su
profesión no es sino un eslabón más de la larga cadena de acontecimientos y
personajes que jalonaron la historia del arte de imprimir.
En cuanto al otro aspecto del libro, el formal, ha
estado al cuidado de Manuel García y tanto el diseño como la maquetación a
cargo de Mª Jesús Casermeiro, sobre su trabajo solo decir que sus páginas
destilan un mimo, una generosidad en los blancos muy a la moda italiana de
finales del XV, la acertada elección para el texto del tipo Janson, creada en
1685 por el punzonista húngaro Miklos Klis, una romana muy elegante y versátil y sobre todo muy legible. La profusión de ilustraciones consigue hacer aún más
atractiva su lectura.

Typographica.
La
historia del arte de imprimir.
Francisco
de Paula Martínez Vela
Editorial
Point de Lunettes
ISBN:
978-84-96508-57-6
Precio:
15 €
Precio
Libro de Arte: 50 €
Pedidos: info@pointdelunettes.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario