lunes, 27 de mayo de 2013

Una impresión muy poética



Coincidiendo con la Feria del Libro de Granada 2013, la Diputación de Granada instaló una pequeña “Oficina Tipográfica” que, coordinada por la Imprenta Artesanal Marvel, y bajo la dirección de los maestros impresores Francisco de Paula Martínez Vela y Manuel López Benavides, organizó diariamente talleres con tipos de plomo y madera. 

  Pero además de los talleres tuvimos otras actividades divulgativas del antiguo arte de Gutenberg, recibimos la visita de escolares de todas las edades e incluso tuvimos la visita de alumnos de la escuela de Artes Gráficas que se mostraron muy atentos a las explicaciones de la historia de una imprenta muy desconocida para ellos. 

Durante los talleres los estudiantes de arte, diseñadores gráficos y artistas plásticos pudieron conocer de primera mano la antigua técnica de impresión tipográfica, así como las posibilidades artísticas y creativas que los antiguos tipos móviles tienen.
Desde el principio pensamos que los talleres tenían que girar en torno a un tema, sobre el que los participantes pudieran desarrollar sus estampas tipográficas, y puesto que estamos en la tierra del inmortal Federico García Lorca, que mejor que proponer a los aprendices de impresores una escogida selección de la obra poética de "5 poetas granadinos", Olalla Castro (Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández), Rafael Guillén (Premio Nacional de Poesía), Rafael Juárez, Julia Olivares y Alejandro Pedregosa, fueron los poetas que generosamente nos cedieron pequeños fragmentos de su obra poética con los que se realizararon la composición con tipos de plomo y la posterior intervención tipográfica.

 Aunque la poesía es el arte de la síntesis, se hace difícil resumir todas las experiencias vividas durantes los talleres, desde la sorpresa al comprobar la dificultad del antiguo oficio de cajista, al caudal creativo desarrollado por todos y cada uno de los participantes y sobre todo mostrar el discurso tipográficos de cada uno de ellos.

Con antiguos tipos de madera y plomo, una sacapruebas manual y la espectacular prensa horizontal de volantes de la antigua imprenta Buendía, se imprimieron a lo largo de ocho días centenares de hojas de papel y en las que los versos adquirieron un nuevo significado artístico. 
 
Las fotografías que ilustran este artículo han sido realizadas por:
Marina Grisel http://marinnabarrios.blogspot.com, Pablo del Moral y Manolo Benavides.


VIDEOS/FOTOS SOBRE LA OFICINA TIPOGRAFICA:
       http://www.youtube.com/watch?v=2pqWjtjnxEY
       http://www.youtube.com/watch?v=ynVwWJpV4gc


jueves, 21 de marzo de 2013

Saquemos la imprenta tipográfica a la calle


    Al igual que el Fénix, que cada 500 años se consumía por la acción del fuego para luego resurgir de sus cenizas, la Imprenta con tipos de plomo ha tenido que esperar ese tiempo para experimentar un renacimiento en plena era digital. Parece como si las nuevas tecnologías no hicieran sino atizar el rescoldo de la antigua imprenta tipográfica, ahora nuevamente convertida en el oficio artístico que en sus orígenes fue.
    La cualidad táctil que la imprenta artesanal tiene, está abriendo un mundo de nuevas posibilidades a muchos diseñadores gráficos y artistas plásticos que, con los pies bien asentados en la realidad del mundo electrónico de ordenadores, tabletas, iPads, eBooks o móviles, han encontrado en este antiguo oficio una interesante fuente de inspiración.
    Los antiguos maestros impresores seguro que enloquecerían al ver como “machacamos” los antiguos tipos de plomo en nuestra búsqueda de la huella, pero es que precisamente esa sensación de relieve, de imperfección, de desigualdad es lo que hace interesante este sistema de estampación. Lo contrario es aburrido.
    Cada día son más las personas interesadas en experimentar con la antigua imprenta tipográfica, y que poco a poco van encontrando viejos y nuevos, sobre todo nuevos, impresores dispuestos a trasmitir sus conocimientos. La lista de talleres en los que se puede disfrutar de la imprenta dentro de poco será larga, pero por suerte aún se puede memorizar: Prensa Cicuta, Oficio, La Familia Plómez, La Trastería, Bunkertype, El Calotipo, Granja Gráfica o el singular impresor/bibliófilo Alastair Carmichael. En varios de estos talleres se imparten regularmente cursos, siendo el resto inquietos activistas del plomo que, allá donde se reclama su presencia, acuden.
    Lo cierto es que la Imprenta Artesanal Marvel, donde se encuentra cómoda es en la penumbra del fondo de taller, entre tipos, tinta y donde los chibaletes siguen defendiendo su importancia, pero ha llegado el momento de salir a la calle, de incorporarnos al resto del grupo y lo vamos a hacer en el mejor de los escenarios posibles, en la Feria del Libro de Granada, rodeados de miles de esas hojas de papel impreso que fueron el origen de la imprenta tipográfica y cuyos visitantes podrán comprobar que anda más viva que nunca.


   Si el años pasado nuestra tarea fue quizás más pedagógica, difundiendo entre los miles de visitantes las posibilidades que esta antigua técnica gráfica ofrecía, este año hemos pasado a la acción con talleres diarios en los que los participantes explorarán las posibilidades gráficas que las técnicas de la tipografía con tipos móviles ofrecen hoy en día a los artistas plásticos, diseñadores gráficos, y público en general.
   Para todos los interesados en la imprenta artesanal, o a los que durante las fechas de celebración de la Feria del Libro de Granada estéis aquí, solo invitaros a participar, la experiencia será enriquecedora y como poco saldréis con las manos manchadas de tinta.

Inscripciones en el correo: laoficinatipografica@gmail.com 

viernes, 11 de enero de 2013

Descubrir en Imprenta es genial


    En mi opinión, los artistas gráficos que hemos encontrado en la imprenta artesanal un nuevo lenguaje expresivo, andamos inmersos en la búsqueda de vías catalizadoras de esta necesidad. Utilizando cada uno los medios con los que se siente más cómodo: tipos de plomo o madera, talla en madera, linoleo, fotopolímero, clichés de magnesio, prensas verticales u horizontales, manuales o mecanizadas… variables todas ellas tan válidas como útiles.
HAP Grieshaber
    Asimismo, no he encontrado yo diferencias sustanciales entre quienes realizan sus obras con un fin directamente comercial, con respecto a los que crean obras artísticas en si mismas, pues en ambos casos son realizadas para la contemplación, el disfrute y la reflexión. A la mayoría nos gustaría hacerlo desde de la genialidad, pero en la imprenta artesanal, como en la pintura, la escultura, serigrafía o el grabado, es este un espacio reservado a unos pocos. Para los demás, yo recomiendo tener los ojos bien abiertos, tomando de aquí y de allí lo que buenamente pueda cada uno para ir creando su personal discurso gráfico. 
    En el idioma español existen verbos muy interesantes, no solo por su significado, sino la forma en que su aplicación puede influir en nuestra vida diaria haciéndonos mejores personas. Me estoy refiriendo a COMPARTIR, pues además de significar repartir, dividir o distribuir algo en partes (acepción esta que sería muy conveniente que la aplicaran con pasión los políticos y sobre todo los banqueros) tiene otra, que es la que a mi me interesa, que se refiere a participar en algo. 
    Los impresores e impresoras artesanales queremos dar a conocer nuestro arte, compartiéndolo con los demás y haciendo partícipes al resto, de nuestros propios descubrimientos, de manera generosa y altruista, por el simple placer de compartir. Además, estos descubrimientos logran que, inesperadamente, crezcamos artísticamente.
    El descubrimiento de la obra de Nicolaas Werkman (1882-1945), gracias al trabajo desarrollado por Jesús Morentin en BunkerType, me hizo reflexionar sobre aquellos impresores centroeuropeos que encontraron en la tipografía el medio idóneo para realizar verdaderas obras de arte. Este artista, como si de la madeja de Ariadne se tratara, me ayudó a penetrar en los secretos laberintos del arte tipográfico y conocer a otros maestros impresores en los que fijar mi atención y curiosidad.

Colección de Emilio Sdun
Colección de Emilio Sdun
Colección de Emilio Sdun
    Tener por amigo a Emilio Sdun en algo ayuda, la verdad, pues él es uno de ellos y su formación, tanto tipográfica como artística en Alemania, favoreció que tomara contacto con una escuela o corriente tipográfica para mi desconocida. A finales del año 2012 lo visité junto a mi hermano Manuel Vela en el taller que tiene en Guazamara (Almería) y fue nombrar a Werkman, a quién él conocía a fondo, para que inmediatamente me recomendara conocer algo más de otros grandes impresores artesanales centroeuropeos como Helmut Andreas Paul Grieshaber (1909-1981) o Josua Reichert (1937), el segundo discípulo del primero. HAP Grieshaber fue un increíble xilógrafo que imprimía su obra tanto en prensas tipográficas manuales como en plano cilíndricas, siendo Josua Reichert un reconocido poeta e impresor que realiza sugerentes poesías visuales algo que, dada mi doble condición de poeta/impresor, siempre me ha apasionado. Reichert tiene una poesía con la misma fuerza que la elaborada por el admirado Joan Brossa, pero con el interés añadido de que la de Josua está impresa por él mismo, lo que aporta a su trabajo un deslumbrante interés personal. Está claro que hay que descubrir/conocer su obra.
      Lo emocionante de todos estos nuevos descubrimientos es que, de repente, comienzo a manejar las herramientas adecuadas para “comprender” determinados discursos tipográficos que hasta ahora permanecían encriptados para mi. ¡¡Genial!!

HAP Grieshaber
Frase atribuida a Grieshaber














viernes, 19 de octubre de 2012

AD IMO PECTORE


     Dejé claro en otra entrada que de latín: “solo sé que no sé nada”, pese a ello, he creído oportuno comenzar la reseña, sobre la presentación de TYPOGRAPHICA en Madrid, con una célebre frase de Julio César y que, según me dicen, significa "Con todo mi corazón". No es que destacara el gran César precisamente como poeta, pero creo que con estas palabras casi rozó la belleza de la poesía.
    La presentación se realizó en la librería del Museo Reina Sofía, que está instalada en la más que interesante ampliación realizada por el aquitecto Jean Nouvel. Y como no podía ser de otra manera, conté con la incondicional compañía de Matilde, Elena y Pablo, con quienes recorrí en la mañana previa a la presentación algunos de los rincones más hermosos de la ciudad de Madrid, por aquello de calmar los nervios y, porque no confesarlo, por el puro placer de pasear. 
 
     La referencia del inicio a la frase de Julio César, tiene que ver con la profunda gratitud que siento con quienes hicieron posible que esta presentación resultara especialmente vibrante. Mis editores Manuel García y Pepe Dominguez. José Bonifacio Bermejo, quién desde las más absoluta generosidad aceptó prologar mi libro. Mi amigo y maestro José Ramón Penela. Eva de la Rocha y Roberto Gamonal, con quienes me gusta hablar de imprenta y mancharme las manos de tinta. Al  personal de la librería La Central con Jesús y Lucía a la cabeza. Y por último, a todas las personas que asistieron a la presentación de este libro.


     Convocar a medio centenar de personas en Madrid, pese a lo que cualquiera de nosotros pudiera pensar, es un éxito. Y eso es lo que la magia de la imprenta ha vuelto a conseguir con esta modesta aportación a su historia. Un acto que contó con unos presentadores inmejorables y un público entregado.
     Manuel García, que hizo de maestro de ceremonias, no dejó escapar la oportunidad de vindicar el papel como soporte natural para el libro, pero dejando claro que las nuevas tecnologías no pueden ignorarse ni despreciarse. Afirmó que las obras clásicas ya no deberían volver a ser impresas sobre papel, salvo que sea para mejorar las bellas ediciones barrocas o neoclásicas, para la consulta de estudiantes o simple lectura, son magníficos los libros electrónicos. No se puede ir contra el avance tecnológico, terminó diciendo.


     José Bonifacio Bermejo, hizo un recorrido por el contendido del libro, poniendo de manifiesto lo que para él son las aportaciones más novedosas e interesantes del mismo: la importancia de la aportación asiática al libro impreso, especialmente la coreana a la imprenta con tipos metálicos, la personal visión de la figura de Gutenberg o Schöffer, una rigurosa actualización de la expansión y difusión de la imprenta en Europa y las personalidades de los  mejores tipógrafos e impresores europeos y españoles. Un análisis cuidadoso que permite al lector profundizar en el pasado de la imprenta.
      Por su parte, José Ramón Penela, nos ilustró, con su amplio conocimiento sobre el tema, sobre la importancia tipográfica que la imprenta con tipos de plomo ha tenido en el diseño editorial. Mostró su preocupación por la mediocridad a la que los ordenadores llevaron a principios de los setenta a la edición de libros, para terminar defendiendo, con vehemencia, “la dignidad del párrafo”.
    Y en mi intervención, volví a defender la importancia de la aportación coreana a la historia de la imprenta, haciendo hincapié en la figura de la descubridora y mayor autoridad mundial en el JIKJI (primer libro impreso con tipos metálicos en el mundo) la doctora Park Byeng-sen, sin cuyo esfuerzo y perseverancia dificilmente se habría aceptado el papel de Corea en la historia de la imprenta.


     Finalizada la presentación y mientras que Eva de la Rocha y Roberto Gamonal ayudaban al público asistente a realizar personalmente una impresión en la pequeña minerva manual, me correspondió firmar ejemplares y sobre todo poder departir con todas y cada una de las personas que se acercaron a felicitarme.
     Especialmente cariñosos mis tíos Baldomero Martínez y Concha Benavides, quienes, pese a los achaque de la edad, no dejaron pasar la ocasión de acompañarme. Me resultó muy emotivo el encuentro con Glòria Alemany, antigua amiga de consultas y pasión tipográfica a la que solo conocía a través de nuestra correspondencia electrónica. La segunda secretaria de la Embajada de Corea en España, Yoo, Soo Ah, con la que conversé brevemente sobre la necesidad de divulgar y hacer más visible la participación coreana en la historia de la imprenta. Fue agradable charlar unos minutos con Javier Mañas de Omán Impresores, un colega impresor enamorado de las cosas bien hechas. También a los originales Pipoy Astuto (Noe y Pablo) a los que conocí hace tiempo por un encargo que terminó realizándoles mi amiga Lola Espinosa, y que además son vecinos de Los Plómez, que estuvieron bien representados por Nicolás, Juanjo e Inés,  y nuevos amigos y amigas con los que ahora comparto mi amor por la imprenta gracias a TYPOGRAPHICA.

Las fotografías que ilustran este artículo han sido realizadas por Estefi, Pablo, Roberto y Elena.


Coincidiendo con la presentación, apareció un artículo en elcultural.es del diario El Mundo
http://www.elcultural.es/noticias/LETRAS/3890/Francisco_de_Paula-_Los_coreanos_inventaron_la_imprenta_80_anos_antes_que_Gutenberg



miércoles, 10 de octubre de 2012

TYPOGRAPHICA se presenta en Madrid


    Como no podía ser de otra manera, el libro TYPOGRAPHICA será presentado en Madrid el próximo miércoles 17 de octubre y lo hará por todo lo alto. Empezando por los presentadores y terminando en el lugar elegido para el acontecimiento.
    Sin duda será un lujo poder escuchar al Director de la Imprenta Artesanal del Ayuntamiento, que además es el prologuista del libro, así como al creador y alma de la mejor Web que sobre tipografía existe en España unostiposduros, toda una referencia para diseñadores, creadores gráficos e impresores con tipos de plomo.
     Y que decir del espacio para realizar la presentación, nada más y nada menos que la librería LA CENTRAL del Museo Reina Sofía, en pleno centro del edifico Nouvel, un espacio donde se une modernidad y clasicismo, toda una declaración de intenciones de TYPOGRAPHICA.
    Para finalizar el acto de presentación, la guinda la pondrá una "Intervención Tipográfica" que pretende que todos y cada uno de los asistentes sientan la emoción al emular a Gutenberg por unos minutos. Para la misma vamos a contar con la ayuda de dos de los componentes de la Familia Plómez, que como excepcionales maestros de ceremonias, guiarán a los aprendices de impresores en el proceloso mundo de letras y tinta.  

viernes, 7 de septiembre de 2012

FE DE ERRATAS, DE LA FE DE RATAS

 
Máquina de "picar" palabras
    Rubén Garrido, es un amigo granadino inclasificable, inquieto, entrañable y con un talento inusual para el dibujo, diseño gráfico y como docente. De su desbordante imaginación surgió, hace años, el trabalenguas que encabeza este artículo; una cáustica crítica a la incomprensible costumbre por parte de algunos autores de incluir Fe de erratas en los libros impresos a finales de los 70 del siglo pasado. Una época en la que las primeras fotocomponedoras y máquinas de offset ya habían hecho su aparición en buena parte de las imprentas españolas. En el taller donde yo aprendí el oficio teníamos una Berthold de exposición por proyección, recuerdo que la matriz estaba constituida por una tira plástica que llevaba las imágenes de las letras en negativo y la luz atravesaba este negativo para impresionar el papel fotográfico, que revelado, era a la vez galerada de prueba y tira de composición definitiva para montar, fotografiar y pasar a la plancha de offset.
     Aquellos autores de los que se burlaba mi amigo, debían suponer que incluir una fe de erratas en su libro le daría, al mismo, una pátina de calidad de la que el texto carecía.
    Mención aparte merece el asunto de los errores de composición registrados en la Fe de erratas de los libros compuestos hasta el siglo XIX porque, para desgracia de los investigadores, hoy solo podemos ver el resultado final del trabajo de aquellos cajista, los pliegos que de las prensas salían impresos; nunca sabremos los errores más habituales o las barbaridades que salían de las torpes manos de lo aprendices en sus primeras composiciones, la corrección de todos aquellos gazapos nos han privado de una interesante fuente de conocimiento, de cómo era el trabajo en una imprenta hasta la llegada de la revolución industrial.    
    Para los amantes de la imprenta y el libro, espero que José Manuel Lucía Megías no sea del todo un desconocido, es Catedrático de Filología Románica de la Universidad Complutense de Madrid, poeta y un investigador especializado en la literatura caballeresca y en la imprenta del Siglo de Oro, una fuente de conocimiento para los que nos interesamos en la historia de cómo fueron impresos los libros del XVI y XVII.
    Sus artículos sobre los originales de imprenta, manuscritos o impresos, que estaban destinados a servir a las imprentas como modelos para realizar la composición e impresión de un libro me apasionan, sobre todo por lo de excepcional que la conservación de dichos originales tiene y lo de revelador para conocer como era el verdadero trabajo de los antiguos tipógrafos, la diferencia entre lo que tenían delante y lo que salía de sus manos.
    Los que componemos con tipos de plomo, sabemos de los errores que podemos provocar al coger los tipo de la caja. Unas veces, porque la rapidez es garantía de error y otras, porque cogiendo el tipo del cajetín correspondiente, el fallo se pudo cometer previamente durante la distribución de otro texto, errando al devolver el tipo a su lugar correspondiente, por lo que terminamos colocando en el componedor una “s” cuando lo que necesitábamos era una “e”.


    Por eso cuando encontré este anuncio entre las páginas de uno de los Boletines Oficiales de la Provincia de Granada, que se conservan en el Archivo histórico de la Diputación de Granada, supe de inmediato que estaba ante una rareza tipográfica, algo excepcional, no todos los días se topa uno con tal cúmulo de despropósitos tipográficos. ¿Qué pudo ocurrir para que fuera impreso este engendro? las prisas, unas manos inexpertas, el descuido del corrector, en cualquier caso tenemos ante nosotros, por primera vez, lo que compuso aquel desconocido cajista, los tipos que en sus rápidos, o puede que torpes, movimientos cogió de la caja y que nunca pasaron por el tamiz de la corrección. Como en las novelas de Agatha Christie, solo al final seremos capaces de resolver el enigma, pero para mí que el responsable del taller donde se imprimó era malo de solemnidad.
    Francisco Núñez, que así se llamaba el impresor, debía de ser un empresario más preocupado por el dinero que los anuncios le proporcionaban que de la imagen que del anunciante trasmitía al lector en su periódico, lo digo porque el anuncio no solo salió publicado una vez, sino que fueron ¡46! las ocasiones en las el anuncio fue impreso. El primero apareció el día 22 de septiembre de 1871, y el último el 29 de noviembre del mismo año, no salió publicado algunos días; sin embargo, en todas las ocasiones apareció impreso como la primera vez, es decir, que compuesto el molde y hasta su distribución final a la conclusión del contrato de publicación no se volvió a tocar.
     Lo de no componer el anuncio nuevamente en cada inserción lo entiendo, era y durante años fue práctica habitual en los periódicos conservar los moldes de aquellos anuncios que con asiduidad se repetían, lo que me cuesta más trabajo comprender es por qué no se corrigió a lo largo de los meses que estuvo a la vista de todos. Lo que me hace dirigir la mirada al Cirujano Dentista del anuncio, quién tampoco debía de prestar mucha atención a lo que sobre su persona aparecía publicado diariamente en el periódico. ¡Menudo especialista!

    Pero en fín, para demostrar que la imprenta era cutre, aquí tienen este otro anuncio. Primero apareció publicado con una composición imposible de la palabra “provincia” para a continuación enmendar el entuerto, bueno no del todo, observen esa “t” de la izquierda, ¿pero cómo se puede poner un tipo entre las dos líneas?. Ver para creer.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Y LA IMPRENTA VOLVIÓ A LA MOTA


     Estas palabras, del escritor y periodista Santiago Campos, con las que encabezaban la crónica que sobre la presentación del libro Typographica publicara en el Diario IDEAL, creo que describen, con acierto, lo que ocurrió la pasada noche del 10 de agosto en Alcalá la Real.
   Porque aquella noche, la IMPRENTA fue la verdadera protagonista del acto celebrado en el increíble escenario de la fortaleza de La Mota, ruinas de la que fuera impresionante ciudad fortificada, frontera entre los reinos castellano y nazarí y que hoy, cuidadosamente restaurada mostró con orgullo, al público asistente, los restos de su imponente castillo, los de la iglesia renacentista y los restos de murallas y torreones que han logrado seguir en pie, soportando la destructiva mano del hombre tras años de desidia y abandono. Nadie imaginaba que la imprenta volviera a ponerse en funcionamiento en el mismo lugar donde en el año 1706 la instaló un impresor granadino para componer e imprimir el primer libro realizado en Alcalá y que desde entonces no había vuelto a ver entre sus muros chibaletes ni prensas de imprimir. 


   Teniendo como fondo el espectacular castillo árabe, la presentación del libro Typographica del alcalaíno Francisco de Paula Martínez Vela, no fue sino el pretexto para realizar un emotivo homenaje a la imprenta y a los hombres y mujeres que hicieron que la misma siguiera viva en la ciudad de Alcalá la Real desde el siglo XVIII hasta nuestro días. Contando como invitados de excepción con los dos últimos impresores tipográficos de la comarca: Salvador Fernández Gomar de Gráficas Gomar de Alcaudete y Emilio Martínez Sánchez de Gráficas Marvel de Alcalá la Real, que con 87 y 84 años respectivamente son memoria viva de aquella imprenta comercial con tipos de plomo que algunos tanto amamos, así como el hijo de otro de los impresores alcalaínos que tuvo taller abierto desde los años 30 hasta bien entrados los 70 del pasado siglo: Domingo Murcia Rosales de la Imprenta La Magdalena de Alcalá la Real, a quienes vemos en la fotografía flanqueados por el autor y su hermano, mientras que en la otra imagen se puede ver a toda la saga de impresores Marvel. El hermano mayor Manuel, que aprendió y ejerció el oficio de cajista antes de dedicar su vida a la pintura y la serigrafía, el fundador de Gráficas Marvel, Emilio junto al sucesor del negocio Emilio José y Francisco de Paula, impresor artesanal y autor del libro.
 

    Pero para que la magia de la imprenta regresara a La Mota contamos con la colaboración y apoyo del Ayuntamiento de Alcalá la Real, de Juan Ángel Pérez Arjona, Concejal de Patrimonio, la del arqueólogo municipal Carlos Calvo Aguilar y la del técnico de cultura y responsable de la Asociación Cultural «Enrique Toral y Pilar Soler», Francisco Toro Ceballos, quién además hizo posible que uno de los ejemplares impresos en el años 1707 en la imprenta instalada en La Mota volviera al lugar donde vio la luz ¡una emocionante sorpresa!.

   De modo, que la histórica Minerva “Bostón” de palanca de Gráficas Marvel, junto con un Chibalete del siglo XIX de la antigua imprenta granadina del Sagrado Corazón, fueron trasladados con mucha delicadeza por operarios municipales e instalados en la Capilla del Deán, un espacio encantador y en el que ambas piezas lucían magníficamente, parecían como en casa.

    La presentación corrió a cargo de Manuel García, editor, Manuel Vela, artista plástico, Domingo Murcia, cronista oficial de la ciudad y de Francisco de Paula, el autor. Cada uno de ellos, además de sobre el libro que se presentaba, hablaron de la relación personal que tenían con la imprenta.
   En las palabras de Manuel Vela hubo sobre todo sentimiento, habló de su niñez en la imprenta familiar, de cómo su relación con los tipos de plomo le ayudo en su época de estudiante para conseguir algo de dinero extra, trabajando como cajista en imprentas de Granada y Sevilla, y de cómo veía natural la relación del autor con la imprenta ya que la misma le venía desde el mismo nacimiento, pues nos contó que la imprenta familiar comenzó el mismo año en que el autor del libro vino al mundo.
    Manuel García, por su parte, nos introdujo en el mundo del libro antiguo impreso, su verdadera pasión, contándonos algunas anécdotas simpáticas sobre la edición de libros en el siglo XVI y la relación que la sociedad ha tenido con los libros en distintas épocas de nuestra historia, sostuvo que el libro impreso sobre papel nunca desaparecerá pues la emoción y sensación al tacto, así como la belleza de un impreso nunca podrá ser suplantada por los fríos soportes electrónicos.
   Domingo Murcia, como hijo de impresor, supo introducirnos en el ambiente que se respiraba en la imprenta familiar en la década de los sesenta. Aquel taller, dijo, era una especie de “rebotica” dónde la intelectualidad del pueblo se reunía en torno al tipógrafo para hablar de lo humano y lo divino. Narrando algunas simpáticas anécdotas del trabajo de una imprenta de aquellos años. 

   Por último, Francisco de Paula Martínez, nos hizo retroceder en el tiempo para hacernos entrar en la imprenta que el granadino Francisco de Ochoa, a iniciativa del Abad Diego Castell, instaló a escasos metros de donde esa noche nos encontrábamos. Aparte de mostrar uno de los libros impresos en aquella imprenta en el año 1707, nos habló de como sería aquel taller, la maquinaria, el personal así como el trabajo que en el mismo realizarían cada uno de ellos.
    Para que la historia de aquella imprenta fuese mas real, los actores de Alcalá Teatro, Abraham Calvo y Fernando Serrano, sorprendieron al público asistente representando un pequeño diálogo entre el Abad y el impresor, los dos protagonistas de la historia de la imprenta en Alcalá la Real con lo que lograron hacernos retroceder en el tiempo unos siglos.

    Finalizada la presentación de libro, el autor firmó ejemplares del mismo, contando con algunos admiradores, como Jaime y Ángela Melero Martínez, que tendrán que esperar algunos añitos para poder leerlo en profundidad y a los que dedicó con especial cariño sus libros.
     Mientras tanto, las personas que quisieron, pudieron realizar personalmente la impresión, a golpe de palanca, de un facsímil de la portada del primer libro impreso en Alcalá en la antigua Minerva Boston, para lo que contaron con la ayuda del impresor Emilio José Martínez, así como refrescar la calurosa noche con un riquísimo ponche elaborado para la ocasión por José Martín Vela, de la popular taberna alcalaína “Pepillo el Aguardentero”.

    El acto concluyó entrada la madrugada y tanto el público asistente como el lugar donde se desarrolló hicieron que la presentación resultara maravillosa e inolvidable.
   
Las fotografías que ilustran este artículo fueron realizadas por Javier Gómez y Juan Luis López.